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19 de 26 personas han encontrado útil el siguiente comentario:-
Vuelta a la tortilla, 9 octubre 2009
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Autor (a):
Salvador Sainz de España
En España tenemos una frase "dar a la vuelta a la tortilla" que significa que hay un cambio en una jerarquía en la que los actores intercambian sus papeles. Los poderosos se convierten en súbditos y éstos en poderosos. En el año 391 pasó algo así en Alejandría, la mítica ciudad creada por Alejandro el Magno y residencia de la reina Cleopatra, todo un referente en el mundo cultural y del saber que sufrió indecibles reveses históricos por la barbarie y la incultura. No hay peor incultura que la causada por el fanatismo ciego y las luchas de religiosas: paganos contra cristianos, cristianos contra judíos, judíos contra musulmanes. Todas las religiones (incluyendo el marxismo, especie de religión sin Dios) tienen su cuota de fanáticos destructores, vándalos del saber y enemigos acérrimos de la vida humana. Se dice y bien se dice que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Eso nos llevó al final de la Edad Antigua para entrar en las tinieblas de la Edad Media en la que la ignorancia imperó a sus anchas. La película de Alejandro Amenábar a la que nos referimos, "Agora", trata precisamente de esos temas. La destrucción del saber por los ciegos e ignorantes fundamentalistas. Los seres más intolerantes del planeta que asesinan en nombre de un Dios al que no comprenden. "Agora" es tal vez uno de los mejores, sino el mejor, film sobre la Antigüedad y sobre la Roma de los decadentes césares que se fueron hundiendo ante sus propias contradicciones. El fundamentalismo retrasó la evolución de la historia durante muchos siglos pero no consiguió frenarla. Tardaron mil doscientos años para que Kepler llegara al mismo punto que Hispasia y actualmente hasta los más ortodoxos católicos reconocen que la Tierra es redonda y gira alrededor del Sol. Lo único que consiguieron con su ceguera es que durante doce siglos la humanidad viva en la oscuridad y todas sus generaciones vivieran en la ignorancia inútil. Excelente película y excelente Rachel Weisz.
12 de 17 personas han encontrado útil el siguiente comentario:-
Espectacular, 15 octubre 2009
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Autor (a):
spartan_bcn de Barcelona, España
Espectacular, simplemente porque con sus actores, sus escenarios, sus
efectos especiales, su belleza, su historia y su banda sonora, ha
conseguido que me sumerja en la historia que cuenta. Y un mensaje
claro: Tomando como muestra un pequeño momento en la historia de la
humanidad se lanza una crítica contundente y en mi opinión
tremendamente acertada de las aberraciones cometidas en base a
fundamentalismos y fanatismos religiosos.
Al fin y al cabo no hace mas que mostrar la realidad de la naturaleza
humana, lo gregario, lo destructor y lo ignorante que es el ser humano.
Que en vez de fijarse en lo que nos une y deleitarse en la belleza del
mundo que nos rodea, se limita a destruir o anular a todo aquel que no
piense o sea como él.
No creo que el mensaje sea laico o feminista, simplemente es un SÍ a la
tolerancia, al respeto y a la libertad de pensamiento y un NO a
cualquier tipo de fanatismo.
Espero que la película haga razonar más allá del pobre y tan manido
encasillamiento en los típicos clichés de izquierda, derecha, ateísmo,
cristianismo etc...
Enhorabuena al director por la valentía de hacer el film más caro de la
historia de este país con un resultado tan profesional.
10 de 18 personas han encontrado útil el siguiente comentario:-
Decepción absoluta, 12 octubre 2009
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Autor (a):
jcristellys de Madrid, España
El cine de Alejandro Amenábar siempre me ha gustado. Es de los pocos
directores sobre los que se puede decir que todos sus largometrajes son
buenos, incluso algunos, obras maestras. Maneja y domina estilos
cinematográficos que no tienen nada que ver entre sí.
Por eso fui a ver "Ágora" con muchas expectativas, pensando que sería
la salvación para esta época tan pobre en originalidad en el mundo del
cine. Pensé que nadie como Amenábar para darle un empujón y hacer algo
nuevo sobre un drama histórico, un estilo tan exprimido en la época
dorada de Hollywood.
Pero desde el principio del film empecé a aburrirme, entristecerme y
casi enfadarme al ver la oportunidad tan inmensa que había
desaprovechado Amenábar. Tanto dinero, un personaje tan interesante, y
una época tan perfecta para desarrollar una historia...
Desde los jueguecitos recurrentes con el "Google maps", hasta las
metáforas tan literales de que somos como hormiguitas en el universo
(con escena acelerada y todo, como si no lo pilláramos), pasando por la
situación forzadísima de melodrama barato, la evolución y motivación
inexplicable de los personajes (sobre todo el esclavo de Hypatia) y ya
el colmo la horrorosa iluminación en algunas escenas (fijense en el
cambio de luz cuando Hypatia está dando clase al principio de la
película al cambiar el plano a un alumno y volver a ella) y que la
motivación de tomar en cuenta los consejos de Hypatia por parte de
Orestes, no sea porque sea una de las PERSONAS más inteligentes de su
época, sino por estar enamorado de ella... hace que eche de menos al
genio que logró hacer un thriller español mejor que muchos americanos
(TESIS), al que hizo una película de terror del nivel de los grandes
clásicos (LOS OTROS), o al que logró hacer una película maravillosa
sobre un hombre, al que no le hacía falta moverse para tocar el cielo
(MAR ADENTRO).
Sinceramente, espero que vuelva ese genio...
Clase de astronomía en una asamblea ruidosa, 28 diciembre 2011
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Autor (a):
harbhernando de Argentina
El ágora era la asamblea en la plaza pública griega para discutir
temáticas políticas, religiosas y científicas. Nunca se podía suponer
que iba a ser el centro constante de una larguísima clase de
matemática, geometría y teorías científicas desarrolladas con una
puntillosidad excesiva en un film dirigido y escrito a medias (con
Mateo Gil) por Alejandro Amenábar con el aparente objetivo de instruir
a espectadores acerca del descubrimiento de la elipse una curva cerrada
que en el 391 después de Cristo intuía la maestra de filosofía
primitiva y rigurosa atea Hypatia (desubicada Rachel Weisz). El grupo
de alumnos debate con ella acerca de sus sospechas y hasta uno, el
osado Orestes, se atreve a declararle su amor en plena biblioteca de
Alejandría, entre rollos de maravillosas escrituras y la mirada atenta
del Davus, el esclavo de la bella y fría mujer obsesionada por el
movimiento de la Tierra y su afán por descubrir que este planea no es
el centro del universo. Claro, en el mundo de la ficción todo es
posible. Amenábar, disfrutando de una suntuosa escenografía y de una
producción millonaria se muestra obcecado por lograr una clase
interminable en la que el espectador asiste adormecido que el Sol puede
ser el centro y que la Tierra quedaría en un modesto papel cumplido por
una rotación propia que Ptolomeo no lograba explicar. El cine, a veces,
intenta ser un aula dirigida por un preceptor que juega con la historia
y no puede esconder una pizca de antisemitismo en su dinámica de planos
y contraplanos compaginados con una desorientación sólo comparada con
la de los pensadores no muy religiosos de Alejandría, dominada por el
Imperio Romano.
Hypatia, algo edípica y frígida, es capaz de responder a requisitos
pasionales mostrando un pañuelo manchado con su menstruación, tal vez
para anticiparse a Newton y explicar su famosa ley (sin manzana a
mano). Pero como el espectador espera algo más que casi dos horas de
especulaciones arcaicas ("Dos personas si son iguales a una tercera,
demuestran que las tres lo son", deducción repetida al hartazgo en esta
desmesurada historia hablada en inglés y concretada con capitales de
distinta procedencia) recurre a mostrar las rebeliones de cristianos y
judíos, en una casi masiva destrucción de la famosa biblioteca, y
después se entretiene en escenificar batallas contra los judíos
llevadas a cabo por fanáticos con la cruz en una mano y la espada en la
otra, Ascensos ambiciosos, monjes irrespetuosos y disquisiciones
históricas que la bella Hypatia observa con displicencia porque las
estrellas requieren su atención sin reparar que se yergue la acusación
de brujería sobre su prolija persona. Cuestión de maquillaje, vestuario
variado y una peinadora impecable.
En tanto el religioso Davus es libertado por su ama, y su alumno
Synesius ingresa a la cofradía superior de una Iglesia algo indecisa,
la protagonista insiste con su astronomía al parecer con poco temor a
la muerte. Menos mal que Davus se anticipa, la mata con apasionamiento
(ella despojada de ropas virginales) para evitar que la asesinen a
pedradas. Conversiones de un libreto irrespetuoso de la historia por
desconocimiento. Un error que termina pagándose al intentar ilustrarla
con una morosidad que en el Festival de Cannes duró 147 minutos, veinte
menos que los padecidos en la mutilada versión distribuida "for
export". Actitud merecedora de un agradecimiento sincero de parte del
público asistente a este fiasco costoso imborrable en una filmografía
prometedora. Las ambiciones desmedidas suelen ser castigadas con el
olvido.
Clase de astronomía en una asamblea ruidosa, 28 diciembre 2011
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Autor (a):
harbhernando de Argentina
El ágora era la asamblea en la plaza pública griega para discutir
temáticas políticas, religiosas y científicas. Nunca se podía suponer
que iba a ser el centro constante de una larguísima clase de
matemática, geometría y teorías científicas desarrolladas con una
puntillosidad excesiva en un film dirigido y escrito a medias (con
Mateo Gil) por Alejandro Amenábar con el aparente objetivo de instruir
a espectadores acerca del descubrimiento de la elipse una curva cerrada
que en el 391 después de Cristo intuía la maestra de filosofía
primitiva y rigurosa atea Hypatia (desubicada Rachel Weisz). El grupo
de alumnos debate con ella acerca de sus sospechas y hasta uno, el
osado Orestes, se atreve a declararle su amor en plena biblioteca de
Alejandría, entre rollos de maravillosas escrituras y la mirada atenta
del Davus, el esclavo de la bella y fría mujer obsesionada por el
movimiento de la Tierra y su afán por descubrir que este planea no es
el centro del universo. Claro, en el mundo de la ficción todo es
posible. Amenábar, disfrutando de una suntuosa escenografía y de una
producción millonaria se muestra obcecado por lograr una clase
interminable en la que el espectador asiste adormecido que el Sol puede
ser el centro y que la Tierra quedaría en un modesto papel cumplido por
una rotación propia que Ptolomeo no lograba explicar. El cine, a veces,
intenta ser un aula dirigida por un preceptor que juega con la historia
y no puede esconder una pizca de antisemitismo en su dinámica de planos
y contraplanos compaginados con una desorientación sólo comparada con
la de los pensadores no muy religiosos de Alejandría, dominada por el
Imperio Romano.
Hypatia, algo edípica y frígida, es capaz de responder a requisitos
pasionales mostrando un pañuelo manchado con su menstruación, tal vez
para anticiparse a Newton y explicar su famosa ley (sin manzana a
mano). Pero como el espectador espera algo más que casi dos horas de
especulaciones arcaicas ("Dos personas si son iguales a una tercera,
demuestran que las tres lo son", deducción repetida al hartazgo en esta
desmesurada historia hablada en inglés y concretada con capitales de
distinta procedencia) recurre a mostrar las rebeliones de cristianos y
judíos, en una casi masiva destrucción de la famosa biblioteca, y
después se entretiene en escenificar batallas contra los judíos
llevadas a cabo por fanáticos con la cruz en una mano y la espada en la
otra, Ascensos ambiciosos, monjes irrespetuosos y disquisiciones
históricas que la bella Hypatia observa con displicencia porque las
estrellas requieren su atención sin reparar que se yergue la acusación
de brujería sobre su prolija persona. Cuestión de maquillaje, vestuario
variado y una peinadora impecable.
En tanto el religioso Davus es libertado por su ama, y su alumno
Synesius ingresa a la cofradía superior de una Iglesia algo indecisa,
la protagonista insiste con su astronomía al parecer con poco temor a
la muerte. Menos mal que Davus se anticipa, la mata con apasionamiento
(ella despojada de ropas virginales) para evitar que la asesinen a
pedradas. Conversiones de un libreto irrespetuoso de la historia por
desconocimiento. Un error que termina pagándose al intentar ilustrarla
con una morosidad que en el Festival de Cannes duró 147 minutos, veinte
menos que los padecidos en la mutilada versión distribuida "for
export". Actitud merecedora de un agradecimiento sincero de parte del
público asistente a este fiasco costoso imborrable en una filmografía
prometedora. Las ambiciones desmedidas suelen ser castigadas con el
olvido.
1 de 2 personas han encontrado útil el siguiente comentario:-
Una excelente historia contada de una forma novedosa, 9 enero 2010
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Autor (a):
roberjruiz de España
*** Este comentario podría contener 'aguafiestas' ***
Lo primero que me gustaría decir, es que quien espere una película de
romanos tipo Ben-Hur con mucha acción y primeros planos, es mejor que
no vaya a ver Ágora. Se trata de una película histórica (con las
licencias típicas de las películas, no se trata de un documental) con
un ritmo lento y sin una linea narrativa definida (o por lo menos
clara). Tampoco se centra excesivamente en los personajes, y se limita
a contar una historia que sucede, llena de historias secundarias, que
no siempre están bien entrelazadas con la historia principal, que no es
otra que la caída del Imperio Romano, y el inicio de los años oscuros
en medio de un ambiente de enfrentamiento y fanatismo religioso. Se la
ha criticado mucho precisamente por que las historias secundarias no
enlazan bien con la historia principal, por que el personaje de Hypatia
no es empático. Eso es cierto, pero es que en la vida real, las cosas
no siguen un patrón establecido y perfectamente hilvanado, y muchas
veces los personajes importantes no son gente empática, así que yo no
lo veo como un defecto, si no todo lo contrario.
Y finalmente decir que no me parece un ataque a la Iglesia Católica.
Que pasó lo que se cuenta en la película es innegable. En cuanto los
Cristianos se hicieron con el poder, tardaron poco en acabar con el
resto de credos, y el obispo de Alejandría, Cirilo, es conocido
históricamente por su fanatismo y su sed de poder. Por otro lado, la
película se encarga de recordar que durante varios siglos los
cristianos fueron perseguidos por el imperio, se les muestra ayudando a
los pobres (algo que los paganos no hacen), y se muestra a cristianos
más tolerantes como el prefecto de Alejandría o al Obispo de Cirene que
intentan parar los pies al fanático Cirilo. Por otro lado, los
cristianos provocan a los paganos, pero son los paganos los que inician
las matanzas.
Respecto al vestuario diferenciado, hay una explicación bastante
simple: El Cristianismo tuvo mucho éxito entre las clases bajas y los
esclavos, mientras que los paganos en esa época eran sobre todo gente
de cierto nivel social, así que es lógico que los ropajes fuesen
diferentes. Fijaros que los cristianos ricos también visten de blanco
(excepto Cirilo).
¿Los cristianos matan más que los otros? Cierto, pero eso no lo hace
una película desequilibrada. Los cristianos matan más, sencillamente
por que son los que acaban ganando.
1 de 3 personas han encontrado útil el siguiente comentario:-
Nunca pierde el camino., 22 julio 2010
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Autor (a):
lorenzompm de España
Tras Mar adentro, Amenábar apuntaba alto con una superproducción
europea de conflictos históricos y romances frustrados. Ágora es un
film difícil pero extraordinariamente logrado, noble y conmovedor,
aunque deja entrever los defectos habituales de su director. Cada film
suyo es recibido en loor de multitudes por unos para desesperación de
otros, y viceversa.
Una película que nunca pierde el camino ni se extiende más allá de unas
perfectas y ajustadas dos horas. Pese a evidentes y necesarias
obviedades, me parece que funciona muy bien.
Hay que quitarse el sombrero no tanto ante su evidente destreza al
manejar semejante presupuesto sino por su voluntad de navegar
continuamente a dos aguas, igual que lo hacen Hypatia y los habitantes
de Alejandría, sin caer en la ambigüedad y la confusión.
Ágora, por si cabía alguna duda, es un film finalmente conmovedor, que
confirma que Amenábar es bueno y que lo mejor todavía puede estar por
llegar, si no cae en un exceso de trascendentalismo.
9 de 41 personas han encontrado útil el siguiente comentario:-
De cómo se reescribe la historia, 9 octubre 2009
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Autor (a):
Francisco Benavente Lara de España
*** Este comentario podría contener 'aguafiestas' ***
Alejandro Amenábar, como muchos representantes del mundo del cine
español, vuelve a utilizar su trabajo para adoctrinar. Ya ocurrió con
Mar Adentro, película pro eutanasia masivamente apoyada por el
gobierno, y utilizada para abrir el debate, y vuelve a ocurrir con
Ágora y el sentimiento antirreligioso. Utilizando una base histórica
cierta, como es el asesinato de Hipatia por parte de un grupo de
cristianos, muestra a los participantes de esta religión como un grupo
de bárbaros que están en contra del progreso.
Detalles como la contraposición de los colores claros para los
ilustrados contrarios al cristianismo, religión con seguidores vestidos
de colores oscuros y desarrapados, no dejan de remarcar la intención
del director con esta película.
Amenábar está convirtiéndose en el director fetiche de la izquierda
española, siendo punta de lanza en luchas políticas y morales que crean
conflictos serios. El trasfondo laicista de esta película,
antirreligioso, aunque principalmente anticristiano, es una pica más en
el camino del laicismo.
Es muy triste que ir a ver una película española, en la gran mayoría de
los casos, sea ir a un mitin político. Después se quejan de que mucha
gente no vaya a ver películas españolas, pero primero deben dejar de
insultar la inteligencia de una parte importante de la población.
Cuando dejen de llamarme bárbaro, asesino, persona sin corazón, sucio
capitalista o comeniños, apoyaré al cine español. Mientras tanto, como
no sea que me inviten, no pienso gastar un euro en ver este tipo de
cine.
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