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La edad de la ignorancia (2007)
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Generalidades
Calificación:
Su Calificación:
Director:
Guionista:
Fecha de Estreno:
11 abril 2008 (España)
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Género:
Comedia | Drama | Fantasía
Comentarios de usuarios:
La salvación de un mundo que se destruye
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(Descripción general del reparto)| Marc Labrèche | ... | Jean-Marc Leblanc | |
| Diane Kruger | ... | Véronica Star | |
| Sylvie Léonard | ... | Sylvie Cormier-LeBlanc | |
| Caroline Néron | ... | Carole Bigras-Bourque | |
| Rufus Wainwright | ... | Le jeune prince / Le prince chantant | |
| Macha Grenon | ... | Béatrice de Savoie | |
| Emma de Caunes | ... | Karine Tendance | |
| Didier Lucien | ... | William Chérubin | |
| Rosalie Julien | ... | Laurence Métivier | |
| Jean-René Ouellet | ... | Policier / St-Bernard de Clairvaux | |
| André Robitaille | ... | Gilles Sansregret | |
| Hugo Giroux | ... | Thorvald | |
| Christian Bégin | ... | Le motivateur par le rire | |
| Pierre Curzi | ... | Pierre | |
| Gilles Pelletier | ... | Raymond Leclerc |
Más detalles
Conocido como:
Duración:
Canadá:104 min (Toronto International Film Festival)
País:
Canadá
Idioma:
Francés | Inglés
Color:
Color
Relación de Aspecto:
2,35 : 1 Ver más »
Sonido:
Dolby Digital
Clasificación:
Canadá:14A | Brasil:16 | Argentina:16 | Portugal:M/12 | Australia:M
Locaciones:
Laval, Québec, CanadáVer más »
Compañía:
Cosas divertidas
Referencias de películas:
Referencias "Tout le monde en parle" (1998)Ver más »
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El mundo es terrible, esquizofrénico, inhabitable, asfixia hasta no matar, del cual sólo se puede escapar con la ayuda de la fantasía (personal, incompleta por solitaria). En ese orbe vive Jean-Marc Leblanc, casado con una mujer triunfadora en el área inmobiliaria, padres de hijas que parecen robots adictas al celular, empleado gubernamental de una oficina que ayuda a la población de Québec a soluciona problemas económicos y es acosado por una enfermiza jefa fanática del horario y la disciplina. Es un cuarentón que se masturba desde hace año y medio en el galpón de su casa --una vivienda idéntica en un barrio tranquilo y residencial y en el que vive aventuras sexuales inventadas. Precisamente el filme se inicia con una. Se imagina como un cantor hermoso (Rufus Wainwright) y se dispone a hacer el amor con una hermosa rubia. Luego se imaginará líder político repitiendo un discurso con palabras vacías de sentido, novel escritor ganador de un Goncourt por una novela acerca de los terrores de un hombre mediocre, supondrá que su amante gana el Globo de Oro (entregado por Donald Sutherland) dedicado a él con admiración, y hasta llega a recurrir al pasado para ingresar a una corte del siglo XII donde se enfrentará en una justa para vencer al Príncipe Negro ante la admiración del mismísimo Papa con tal de casarse con la casta duquesa de Saboya. Lo que se dice un estresado listo para una inmediata internación.
Pero la crueldad de Denys Arcand (guionista y director) se reitera hasta hacerle padecer el mutismo de su madre hospitalizada por padecer de Alzheimer y luego enterarse de su muerte en los fríos muros de un nosocomio, ese depósito de gerentes. Sólo tiene un par de amigos, dos compañeros de trabajo: una lesbiana algo piadosa y un negro corpulento simpaticón que vive el instante y no piensa en lo que se ha convertido la vida del habitante actual. La calle es un infierno. Los autos forman filas detenidas en autopistas dispuestas a cobijar "días de furia" en todo momento. Los informativos radiales informan de bacterias nuevas, de virus desconocidos (una obsesión de Arcand tanto como la desintegración de las relaciones amorosas), de muertes extrañas. Los diarios informan de veinte lagos intoxicados sin explicación y de aberrantes crímenes, en tanto su mujer eleva o rebaja el precio de una venta si su habitante anterior se suicidó y de qué manera. Está prohibido fumar a varios metros a la redonda de su trabajo y la población luce barbijos por la contaminación. Todo se desploma. Jean-Marc hasta cree escuchar el diagnóstico terriblemente detallado de un cáncer por un médico impasible (otro personaje del orbe arcediano). Ni el amor inventado por los trovadores y las damas de los cruzados lo liberan de la pesadilla rutinaria --abundan caballeros templarios mezclados con civiles, suponiendo que son representantes de una aventura política nacionalista que anule el progreso devastador--. Sólo cuatro mujeres lo estrechan, besan y se ofrecen presurosas en trastiendas ocultas o ante las miradas de los demás, y siempre exigiendo una posesión anal. La fantasía impone sus límites.
Una comedia de Arcand impiadosa. Para este canadiense el amor se ha desvirtuado (""La verdadera naturaleza del amor",1993), el cáncer es símbolo de la muerte de la humanidad ("Las invasiones bárbaras"), 2003), el mundo se derrumba ("La decadencia del imperio de Occidente", 1986) y la el cristianismo fracasa y el gnosticismo nos abruma ("Jesús de Montreal", 1989). Esta comedia con maravillosa música de Philippe Miller y una fotografía impecable de Guy Defaux certifica la visión de este particular veterano que recurre a un alter ego (en este caso un Jean Marc que lee a Pessoa mientras presencia la agonía materna) para sumarse a una profecía desmoralizadora. Hasta que de pronto intuye una salvación. Conviene que cada espectador la descubra y se aferre a un optimismo salvador. Arcand hasta recurre para remarcar un posible cambio a unas palabras pronunciadas por un solitario pescador y el protagonista en inglés. El retorno a la naturaleza puede darlos salvación. Ser la respuesta a tanto dislate. Entonces la imagen de Jean Marc pelando con delicadeza una manzana a la vez que una pintura de una "naturaleza muerta" cubre la pantalla sea el reparador bien ante un pandemónium que puede conducirnos a ser desconocidos hasta de nosotros mismos.