La tierra media, 17 octubre 2009
Autor (a):
Betomovies de Argentina
"No vale la pena pelear por la bondad de este mundo"? Mediante esa
frase se justifica en esta segunda entrega, todo el despliegue bélico y
estratégico que se desarrolla. En "Las dos Torres" ahondamos aún más en
la aventura de destruir el anillo para acabar con las fuerzas del mal.
Parece un contenido demasiado insípido y trillado quizás, pero en este
tipo de películas, ello pasa a un segundo plano. La Comunidad ahora
está dividida, pero cada grupo ahora seguirán la intencionalidad
fundamental cada uno desde el lugar que le toque actuar. Es
indispensable tener vista la primera parte de la saga, ya que la
articulación es casi perfecta, lo cual no le da a este filme la
independencia argumental suficiente como para que se recomiende su
visionado sin tener el antecedente de "La comunidad del anillo".
Nuevamente desde lo discursivo, nos encontramos con la lucha entre las
fuerzas del bien y del mal, entre la luz y la oscuridad. Esta dualidad
está bien identificada en una película de aventuras con predominio de
batallas bien logradas que determinarán a largo plazo quién gobernará
al mundo. Como dije anteriormente, los conceptos siguen manteniéndose
intactos y hay una coherencia con los propios de la primera parte. Ello
transmite una sensación de unidad en el filme que habla a las claras de
una trilogía muy bien pensada en su desarrollo. Cada subtrama alimenta
a la historia fuerte y principal, de allí la película adquiere una
significatividad importante, ya que si bien en esta segunda parte nos
limitamos más al aspecto bélico, también hay escenas para
planteamientos de estrategias y consideraciones sobre el valor de la
guerra en sí. La trama avanza en su desarrollo y nos encontramos en el
conflicto más marcado, en un punto clave del filme donde aparecen
nuevos personajes que irán marcando sus tendencias hacia cuál de los
dos bandos se unen. Aquí hay una fuerte exposición de intereses, de
estrategias bien pensadas para avanzar o defender puntos claves para no
perder territorio. El personaje principal que se nos aparece en esta
continuación es Gollum, antiguo poseedor del anillo, quien ahora es una
horrenda criatura que posee un problema de identidades. En él vive una
simbiosis de ideas que no se define a qué lado apoyará. Por otro lado,
en la trama se va viendo una evolución en la historia principal, pero
en esta continuación se enfoca mucho en el sentido de las batallas, su
fundamentación, lo que significa una victoria o una derrota. Todo está
ya bien claro, el desenlace ya marca que falta poco para la lucha
final. Demás está decir que el despliegue para lograr ese tipo de
calidad de batallas es superlativo, no hay adjetivos para encomiar la
superproducción que hay detrás de estos embates, con los espectaculares
efectos especiales que conviven con los actores de una manera armónica,
y donde casi no se le pueden achacar deficiencias. Un nivel estético
deslumbrante, que sigue dentro de la sorprendente onda que posee su
antecesora, no hay descuidos en la parte técnica. Todo el avance de la
tecnología aplicada en el cine, se resume en las numerosas imágenes
generadas por computadora. Allí tenemos un gran atractivo visual, y no
podemos dejar de sentirnos arrollados por el poder visual y estético
del filme. Un montaje fuera de serie, la fotografía a la altura de las
circunstancias, y una banda sonora que dan a la cinta un toque
maravilloso y lleno de ambientes donde la fantasía pulula en cada
escena. La película es densa en intensidad, casi no hay respiro para la
reflexión. Con un ritmo vertiginoso nos dejamos envolver por las
historias paralelas que se van contando simultáneamente a través de un
montaje fuera de serie. El espectador se siente como dentro de esta
fascinante aventura donde la desesperación, el agobio y la tenebrosa
sombra del enemigo no da chance al aburrimiento. Una película
excepcional, con menos variedad de situaciones que su predecesora, pero
que nos muestra el nudo central del filme. Mediante batallas
fundamentales y los resultados de las mismas, vamos encaminándonos
hacia el atractivo pasaje final de la trilogía. Una película que
servirá como nexo entre la introducción de la historia y su desenlace
final. Una cinta que entretiene con altas dosis de acción, donde
coexisten la valentía épica, la estrategia y la pugna por el poder
total, sin descuidar su aspecto poético que subyace en un nivel
profundo de análisis.
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Autor (a): Betomovies de Argentina
"No vale la pena pelear por la bondad de este mundo"? Mediante esa frase se justifica en esta segunda entrega, todo el despliegue bélico y estratégico que se desarrolla. En "Las dos Torres" ahondamos aún más en la aventura de destruir el anillo para acabar con las fuerzas del mal. Parece un contenido demasiado insípido y trillado quizás, pero en este tipo de películas, ello pasa a un segundo plano. La Comunidad ahora está dividida, pero cada grupo ahora seguirán la intencionalidad fundamental cada uno desde el lugar que le toque actuar. Es indispensable tener vista la primera parte de la saga, ya que la articulación es casi perfecta, lo cual no le da a este filme la independencia argumental suficiente como para que se recomiende su visionado sin tener el antecedente de "La comunidad del anillo". Nuevamente desde lo discursivo, nos encontramos con la lucha entre las fuerzas del bien y del mal, entre la luz y la oscuridad. Esta dualidad está bien identificada en una película de aventuras con predominio de batallas bien logradas que determinarán a largo plazo quién gobernará al mundo. Como dije anteriormente, los conceptos siguen manteniéndose intactos y hay una coherencia con los propios de la primera parte. Ello transmite una sensación de unidad en el filme que habla a las claras de una trilogía muy bien pensada en su desarrollo. Cada subtrama alimenta a la historia fuerte y principal, de allí la película adquiere una significatividad importante, ya que si bien en esta segunda parte nos limitamos más al aspecto bélico, también hay escenas para planteamientos de estrategias y consideraciones sobre el valor de la guerra en sí. La trama avanza en su desarrollo y nos encontramos en el conflicto más marcado, en un punto clave del filme donde aparecen nuevos personajes que irán marcando sus tendencias hacia cuál de los dos bandos se unen. Aquí hay una fuerte exposición de intereses, de estrategias bien pensadas para avanzar o defender puntos claves para no perder territorio. El personaje principal que se nos aparece en esta continuación es Gollum, antiguo poseedor del anillo, quien ahora es una horrenda criatura que posee un problema de identidades. En él vive una simbiosis de ideas que no se define a qué lado apoyará. Por otro lado, en la trama se va viendo una evolución en la historia principal, pero en esta continuación se enfoca mucho en el sentido de las batallas, su fundamentación, lo que significa una victoria o una derrota. Todo está ya bien claro, el desenlace ya marca que falta poco para la lucha final. Demás está decir que el despliegue para lograr ese tipo de calidad de batallas es superlativo, no hay adjetivos para encomiar la superproducción que hay detrás de estos embates, con los espectaculares efectos especiales que conviven con los actores de una manera armónica, y donde casi no se le pueden achacar deficiencias. Un nivel estético deslumbrante, que sigue dentro de la sorprendente onda que posee su antecesora, no hay descuidos en la parte técnica. Todo el avance de la tecnología aplicada en el cine, se resume en las numerosas imágenes generadas por computadora. Allí tenemos un gran atractivo visual, y no podemos dejar de sentirnos arrollados por el poder visual y estético del filme. Un montaje fuera de serie, la fotografía a la altura de las circunstancias, y una banda sonora que dan a la cinta un toque maravilloso y lleno de ambientes donde la fantasía pulula en cada escena. La película es densa en intensidad, casi no hay respiro para la reflexión. Con un ritmo vertiginoso nos dejamos envolver por las historias paralelas que se van contando simultáneamente a través de un montaje fuera de serie. El espectador se siente como dentro de esta fascinante aventura donde la desesperación, el agobio y la tenebrosa sombra del enemigo no da chance al aburrimiento. Una película excepcional, con menos variedad de situaciones que su predecesora, pero que nos muestra el nudo central del filme. Mediante batallas fundamentales y los resultados de las mismas, vamos encaminándonos hacia el atractivo pasaje final de la trilogía. Una película que servirá como nexo entre la introducción de la historia y su desenlace final. Una cinta que entretiene con altas dosis de acción, donde coexisten la valentía épica, la estrategia y la pugna por el poder total, sin descuidar su aspecto poético que subyace en un nivel profundo de análisis.
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