Buen nexo, 22 octubre 2009
Autor (a):
Betomovies de Argentina
Esta continuación de la gran película "The omen" de Richard Donner no
está al mismo nivel, sin embargo atesora su valor específico y la
considero como una digna secuela.
La película nos va narrando cómo Damien (Jonathan Scott-Taylor) va
dándose cuenta de quién es y de su misión en el mundo. Veremos cómo se
convierte en un adolescente consentido en el que comienza a aflorar su
esencia maligna, la misma que estuvo latente durante varios años y que
se pule para alcanzar la perfección.
Puedo decir que en general la película está correcta en los aspectos
técnicos, sin embargo no posee la intensidad en las variantes
atrayentes y emocionantes de su predecesora.
El filme continúa desarrollando una parte de la historia y se adentra
de lleno en una especie de eliminación de todo obstáculo que se
interponga en las metas del anticristo. Desde esta perspectiva, la
cinta no me satisfizo por completo. La veo como una reducción
conceptual que juega en desmedro del potencial narrativo que existe en
este relato.
Desde la trama, como dije, se cae en el simplismo de eliminar
adversarios y no se detiene en explicar y cultivar los conceptos que se
expusieron en la primera parte. Desde ese punto de vista puedo decir
que el filme deja bastante que desear. No obstante, el manejo de los
personajes es impecable, tenemos un argumento sobrio y sólido. Claro
que hay detrás de esta virtud mucho valor por el peso específico
conceptual que la película arrastra consigo al ser parte de una saga
impactante. El tenor de las variantes dejan que desear, pero el manejo
y la puesta en escena de las mismas realmente mantienen la altura y el
nivel idóneo para ambientar y articular esta continuación con la
maravillosa primera entrega.
Como se verá, hubo sentimientos ambiguos en mí durante el visionado,
por un lado uno quiere y necesita ir adentrándose en la narración, dada
la calidad del principio de la saga. Y por otro, uno se encuentra que
lamentablemente esta continuación no llega a igualar las circunstancias
que dieron comienzo al relato.
Desde las actuaciones, destacar a: William Holden, como el tío de
Damien, quien si bien no llega a dar un papel estelar como el de
Gregory Peck, al menos nos brinda una actuación convincente, la de un
poderoso magnate que se mantiene en su postura necia de amar a su
sobrino a pesar de las pruebas en su contra. Jonathan Scott-Taylor,
como Damien. Buen papel, sin muchos registros dramáticos se consolida
como una interpretación contundente y aplomada, la de un adolescente
que va dándose cuenta del poder que posee y del potencial que hay
dentro de sí. Una persona que está aprendiendo a manejar su poder y a
saber encausarlo.
En definitivas, de visionado obligatorio dado que continúa en el estilo
narrativo de la primera parte, sólo que no está a la altura de obra
maestra. Solamente una buena propuesta que es indispensable como nexo
conector entre el principio y el fin, ello justifica y mucho al filme
en sus alternativas.
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Buen nexo, 22 octubre 2009

Autor (a): Betomovies de Argentina
Esta continuación de la gran película "The omen" de Richard Donner no está al mismo nivel, sin embargo atesora su valor específico y la considero como una digna secuela.
La película nos va narrando cómo Damien (Jonathan Scott-Taylor) va dándose cuenta de quién es y de su misión en el mundo. Veremos cómo se convierte en un adolescente consentido en el que comienza a aflorar su esencia maligna, la misma que estuvo latente durante varios años y que se pule para alcanzar la perfección.
Puedo decir que en general la película está correcta en los aspectos técnicos, sin embargo no posee la intensidad en las variantes atrayentes y emocionantes de su predecesora.
El filme continúa desarrollando una parte de la historia y se adentra de lleno en una especie de eliminación de todo obstáculo que se interponga en las metas del anticristo. Desde esta perspectiva, la cinta no me satisfizo por completo. La veo como una reducción conceptual que juega en desmedro del potencial narrativo que existe en este relato.
Desde la trama, como dije, se cae en el simplismo de eliminar adversarios y no se detiene en explicar y cultivar los conceptos que se expusieron en la primera parte. Desde ese punto de vista puedo decir que el filme deja bastante que desear. No obstante, el manejo de los personajes es impecable, tenemos un argumento sobrio y sólido. Claro que hay detrás de esta virtud mucho valor por el peso específico conceptual que la película arrastra consigo al ser parte de una saga impactante. El tenor de las variantes dejan que desear, pero el manejo y la puesta en escena de las mismas realmente mantienen la altura y el nivel idóneo para ambientar y articular esta continuación con la maravillosa primera entrega.
Como se verá, hubo sentimientos ambiguos en mí durante el visionado, por un lado uno quiere y necesita ir adentrándose en la narración, dada la calidad del principio de la saga. Y por otro, uno se encuentra que lamentablemente esta continuación no llega a igualar las circunstancias que dieron comienzo al relato.
Desde las actuaciones, destacar a: William Holden, como el tío de Damien, quien si bien no llega a dar un papel estelar como el de Gregory Peck, al menos nos brinda una actuación convincente, la de un poderoso magnate que se mantiene en su postura necia de amar a su sobrino a pesar de las pruebas en su contra. Jonathan Scott-Taylor, como Damien. Buen papel, sin muchos registros dramáticos se consolida como una interpretación contundente y aplomada, la de un adolescente que va dándose cuenta del poder que posee y del potencial que hay dentro de sí. Una persona que está aprendiendo a manejar su poder y a saber encausarlo.
En definitivas, de visionado obligatorio dado que continúa en el estilo narrativo de la primera parte, sólo que no está a la altura de obra maestra. Solamente una buena propuesta que es indispensable como nexo conector entre el principio y el fin, ello justifica y mucho al filme en sus alternativas.
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