¡Qué relativo es ganar y perder en esta vida!, 20 octubre 2009
Autor (a):
Betomovies de Argentina
Clásica cinta que nos habla sobre el concepto del éxito en las
sociedades modernas, que nos deja en claro que no siempre la felicidad
y el triunfo van de la mano, que destapa las hipocresías y las
frivolidades dentro del mundillo del juego y las apuestas, que
solidifica el mensaje de que quienes dicen ser amigos pocas veces lo
son en realidad si se quita el abyecto interés económico.
Gran interpretación de Paul Newman, su actuación como hombre que no
cesará en su afán de gloria ya hace valer la pena para visionar esta
cinta. La misma además está bien acompañada por George C. Scott y Piper
Laurie, formándose de esta manera un trío protagónico que sustenta la
solidez narrativa de un guión aplomado y sobrio en sus variantes.
Un filme que nos detalla el hambre de progreso monetario prescindiendo
de la cultura del trabajo. Película que nos sumerge en un ambiente
sórdido y traicionero, donde es muy difícil confiar en el otro, donde
el sobrevivir es a través del orgullo y la fuerza de voluntad de no
torcer el brazo ante las caídas. Donde conseguir los laureles no
alcanza con el talento innato, sino que se logra a través de la
capacidad de saber poner espíritu y carácter en la consecución de las
metas a pesar de tener todas las de perder. Pero claro que la cinta
también nos deja la moraleja sobre lo relativo que significan las
conquistas cuando se pierde la ética y los valores primordiales para
lograr la verdadera felicidad, resignando en mucha ocasiones a
disfrutar de lo que poco que se puede haber conseguido por estar
pensando en conseguir el utópico absolutismo de la gloria. ¡Qué delgada
es la línea que separa el triunfo del fracaso"... ¡y qué relativo y
ambiguos que a veces resultan esos conceptos! A tal punto de que los
éxitos sean contradictoriamente ásperos y amargos.
Una cinta trágica, que no sigue los caminos edulcorados del Hollywood
convencional, sino que nos estrella contra la verdad de que no siempre
hay salidas felices para todos los caminos elegidos, donde aprendemos
que los errores se pagan muy caros y donde también queda muy en claro
que la vida es peligrosamente traicionera sino se encuentra el rumbo
correcto.
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¡Qué relativo es ganar y perder en esta vida!, 20 octubre 2009

Autor (a): Betomovies de Argentina
Clásica cinta que nos habla sobre el concepto del éxito en las sociedades modernas, que nos deja en claro que no siempre la felicidad y el triunfo van de la mano, que destapa las hipocresías y las frivolidades dentro del mundillo del juego y las apuestas, que solidifica el mensaje de que quienes dicen ser amigos pocas veces lo son en realidad si se quita el abyecto interés económico.
Gran interpretación de Paul Newman, su actuación como hombre que no cesará en su afán de gloria ya hace valer la pena para visionar esta cinta. La misma además está bien acompañada por George C. Scott y Piper Laurie, formándose de esta manera un trío protagónico que sustenta la solidez narrativa de un guión aplomado y sobrio en sus variantes.
Un filme que nos detalla el hambre de progreso monetario prescindiendo de la cultura del trabajo. Película que nos sumerge en un ambiente sórdido y traicionero, donde es muy difícil confiar en el otro, donde el sobrevivir es a través del orgullo y la fuerza de voluntad de no torcer el brazo ante las caídas. Donde conseguir los laureles no alcanza con el talento innato, sino que se logra a través de la capacidad de saber poner espíritu y carácter en la consecución de las metas a pesar de tener todas las de perder. Pero claro que la cinta también nos deja la moraleja sobre lo relativo que significan las conquistas cuando se pierde la ética y los valores primordiales para lograr la verdadera felicidad, resignando en mucha ocasiones a disfrutar de lo que poco que se puede haber conseguido por estar pensando en conseguir el utópico absolutismo de la gloria. ¡Qué delgada es la línea que separa el triunfo del fracaso"... ¡y qué relativo y ambiguos que a veces resultan esos conceptos! A tal punto de que los éxitos sean contradictoriamente ásperos y amargos.
Una cinta trágica, que no sigue los caminos edulcorados del Hollywood convencional, sino que nos estrella contra la verdad de que no siempre hay salidas felices para todos los caminos elegidos, donde aprendemos que los errores se pagan muy caros y donde también queda muy en claro que la vida es peligrosamente traicionera sino se encuentra el rumbo correcto.
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