Oda a la vida, 17 octubre 2009
Autor (a):
Betomovies de Argentina
Filme maravilloso que engrandece y nos hace valorar el concepto de
estar vivos y luchar por nuestros ideales. La película contagia buenas
intenciones y grandes valores, entre los cuales rescato la idea que
vale la pena vivir a toda costa, aún con problemas que parecen agobiar
la existencia. Al terminar de ver esta cinta uno percibe
indefectiblemente una sensación de optimismo y de haber visionado una
obra que no envejecerá nunca. Por lo tanto estamos frente a un clásico
de todos los tiempos, un filme que emociona y nos hace replantearnos
muchas veces la importancia que cada ser humano posee. Aunque parezca
que todo está perdido y la sensación de inutilidad se apodere de los
pensamientos, allí Capra con su magistral discurso nos llena de
esperanzas y de vitalidad al hacernos ver que cada persona siempre
influye en su contexto relacional. Una película humana y sensible, con
altas dosis de enseñanzas y de transmisión de nobles valores, algo que
hoy día escasea y que por ello debemos valorar. La cinta va creciendo
en intensidad, a medida que se desarrolla el guión, nos vamos
compenetrando cada vez más hasta llegar al fantástico tramo final donde
logramos la empatía emocional necesaria con ese precioso ser humano que
es George Bailey (magistralmente interpretado por James Stewart), un
hombre al que siempre le importó más ayudar a los demás que su propio
progreso. El mismo se convierte en un símbolo que nos hace replantear
hasta dónde somos útiles a los demás y qué estamos haciendo por hacer
sentir mejor al prójimo, alejándonos de cualquier egoísmo que subyace
intrínsecamente en nuestra naturaleza humana. En fin, un gran filme que
defenestra al capitalismo encarnizado y al egoísmo con un espíritu
optimista impregnado en solidaridad y entrega por los demás.
El sentido de la vida, 11 octubre 2009
Autor (a):
Maximilliann de Barcelona, España
La tercera colaboración de Frank Capra con James Stewart, tras "Vive
como Quieras" en 1938 y "Caballero sin Espada" en 1939, es una
maravillosa alegoría sobre la importancia del ser humano en el
desarrollo de sus semejantes, casi una filosófica reflexión sobre el
sentido de la vida.
Para los que acusan a Capra de optimismo exacerbado, este film es una
clara muestra de su propia evolución personal, ya que presenta la
particularidad de que el mal, representado como en casi toda su
filmografía, por una parte de la sociedad, nihilista, materialista y
manipuladora, e interpretado magistralmente en este film por Lionel
Barrymore, ya no es vencido por la nobleza y los elevados ideales, sino
que seguirá desarrollándose, a pesar de la existencia de éstos.
La interpretación de James Stewart en el papel del generoso, abnegado y
sacrificado George Bailey, que renuncia a sus sueños de gloria personal
para devenir un filántropo, entregado al servicio de su familia y de la
comunidad de Bedford Falls, y que sufre una terrible crisis
existencial, que le llevará hasta las puertas de la muerte, es tierna,
vibrante y conmovedora, una de las mejores de su carrera y una
excelente muestra de su gran versatilidad como actor.
Incombustiblemente optimista, a pesar de su acerada crítica social,
rabiosamente divertida, a pesar de los tintes trágicos de su historia,
realista en el tratamiento de sus personajes, a pesar de su fantástico
argumento, el visionado del film sólo admite una reflexión al finalizar
oyendo sonar las campanas en el árbol de Navidad de los Bailey.... ¡Qué
bello es vivir!
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Oda a la vida, 17 octubre 2009

Autor (a): Betomovies de Argentina
Filme maravilloso que engrandece y nos hace valorar el concepto de estar vivos y luchar por nuestros ideales. La película contagia buenas intenciones y grandes valores, entre los cuales rescato la idea que vale la pena vivir a toda costa, aún con problemas que parecen agobiar la existencia. Al terminar de ver esta cinta uno percibe indefectiblemente una sensación de optimismo y de haber visionado una obra que no envejecerá nunca. Por lo tanto estamos frente a un clásico de todos los tiempos, un filme que emociona y nos hace replantearnos muchas veces la importancia que cada ser humano posee. Aunque parezca que todo está perdido y la sensación de inutilidad se apodere de los pensamientos, allí Capra con su magistral discurso nos llena de esperanzas y de vitalidad al hacernos ver que cada persona siempre influye en su contexto relacional. Una película humana y sensible, con altas dosis de enseñanzas y de transmisión de nobles valores, algo que hoy día escasea y que por ello debemos valorar. La cinta va creciendo en intensidad, a medida que se desarrolla el guión, nos vamos compenetrando cada vez más hasta llegar al fantástico tramo final donde logramos la empatía emocional necesaria con ese precioso ser humano que es George Bailey (magistralmente interpretado por James Stewart), un hombre al que siempre le importó más ayudar a los demás que su propio progreso. El mismo se convierte en un símbolo que nos hace replantear hasta dónde somos útiles a los demás y qué estamos haciendo por hacer sentir mejor al prójimo, alejándonos de cualquier egoísmo que subyace intrínsecamente en nuestra naturaleza humana. En fin, un gran filme que defenestra al capitalismo encarnizado y al egoísmo con un espíritu optimista impregnado en solidaridad y entrega por los demás.
El sentido de la vida, 11 octubre 2009

Autor (a): Maximilliann de Barcelona, España
La tercera colaboración de Frank Capra con James Stewart, tras "Vive como Quieras" en 1938 y "Caballero sin Espada" en 1939, es una maravillosa alegoría sobre la importancia del ser humano en el desarrollo de sus semejantes, casi una filosófica reflexión sobre el sentido de la vida.
Para los que acusan a Capra de optimismo exacerbado, este film es una clara muestra de su propia evolución personal, ya que presenta la particularidad de que el mal, representado como en casi toda su filmografía, por una parte de la sociedad, nihilista, materialista y manipuladora, e interpretado magistralmente en este film por Lionel Barrymore, ya no es vencido por la nobleza y los elevados ideales, sino que seguirá desarrollándose, a pesar de la existencia de éstos.
La interpretación de James Stewart en el papel del generoso, abnegado y sacrificado George Bailey, que renuncia a sus sueños de gloria personal para devenir un filántropo, entregado al servicio de su familia y de la comunidad de Bedford Falls, y que sufre una terrible crisis existencial, que le llevará hasta las puertas de la muerte, es tierna, vibrante y conmovedora, una de las mejores de su carrera y una excelente muestra de su gran versatilidad como actor.
Incombustiblemente optimista, a pesar de su acerada crítica social, rabiosamente divertida, a pesar de los tintes trágicos de su historia, realista en el tratamiento de sus personajes, a pesar de su fantástico argumento, el visionado del film sólo admite una reflexión al finalizar oyendo sonar las campanas en el árbol de Navidad de los Bailey.... ¡Qué bello es vivir!
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