¿Quién dijo que los alemanes son fríos?, 26 octubre 2009
Autor (a):
Betomovies de Argentina
Una interesante cinta que ostenta como méritos más significativos en
primer lugar la técnica desplegada por Murnau en el manejo y la
creativa utilización de cámaras, y en el segundo lugar el ahondamiento
discursivo de una temática profunda y repleta de carga dramática como
es el de la pérdida de la dignidad humana y la depresión propia de
sentir que el paso del tiempo afecta la aptitud de una persona para el
trabajo.
En contraposición con la idea de que los alemanes desarrollan muy poco
la sensibilidad, Murnau nos demuestra la falsedad de esa creencia
popular al desplegar una cinta cargada de emociones, de sentimientos y
de toques dramáticos.
El paso del tiempo afecta la idoneidad de una persona para su empleo,
por ende la sociedad exige que el puesto sea para un reemplazante que
pueda cumplir con las exigencias taxativas que el cargo requiere. Así
nos adentramos en una cinta que intenta -aparatosamente y
sobreexagerando las situaciones- dejar en claro cómo el ser humano se
resiente psicológicamente y en forma traumática ante la pérdida de la
aptitud para ser útil en lo que siempre trabajó. Con este cuadro de
situación deriva la frustración, las pesadillas (hay buenos pasajes de
surrealismo donde se nota cómo el subconsciente subyace y martiriza el
estado de ánimo de un individuo que cae en un pozo anímico al no
sentirse más útil y viendo para peor cómo es fríamente reemplazado como
cualquier pieza de un motor que ya no sirve), la obsesión de demostrar
que aún se es competente, y la tozudez propia de aquel que no quiere
perder prestigio y estatus dentro de una sociedad materialista y
elitista que discrimina y humilla.
La cinta es interesante tanto desde el planteo crítico como desde las
formas del lenguaje cinematográfico donde vemos nuevamente en esta obra
un manual del movimiento expresionista alemán.
Lamentablemente le encuentro algunas pegas, tales como que el filme es
bastante exagerado en su tono dramático y por ello no es tan creíble en
sus variantes. Y lo peor de todo es el inverosímil desenlace (impuesto
o no), con el cual se quiere dejar nobles moralinas pero en forma
grosera y sin cuidar la lógica.
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¿Quién dijo que los alemanes son fríos?, 26 octubre 2009

Autor (a): Betomovies de Argentina
Una interesante cinta que ostenta como méritos más significativos en primer lugar la técnica desplegada por Murnau en el manejo y la creativa utilización de cámaras, y en el segundo lugar el ahondamiento discursivo de una temática profunda y repleta de carga dramática como es el de la pérdida de la dignidad humana y la depresión propia de sentir que el paso del tiempo afecta la aptitud de una persona para el trabajo.
En contraposición con la idea de que los alemanes desarrollan muy poco la sensibilidad, Murnau nos demuestra la falsedad de esa creencia popular al desplegar una cinta cargada de emociones, de sentimientos y de toques dramáticos.
El paso del tiempo afecta la idoneidad de una persona para su empleo, por ende la sociedad exige que el puesto sea para un reemplazante que pueda cumplir con las exigencias taxativas que el cargo requiere. Así nos adentramos en una cinta que intenta -aparatosamente y sobreexagerando las situaciones- dejar en claro cómo el ser humano se resiente psicológicamente y en forma traumática ante la pérdida de la aptitud para ser útil en lo que siempre trabajó. Con este cuadro de situación deriva la frustración, las pesadillas (hay buenos pasajes de surrealismo donde se nota cómo el subconsciente subyace y martiriza el estado de ánimo de un individuo que cae en un pozo anímico al no sentirse más útil y viendo para peor cómo es fríamente reemplazado como cualquier pieza de un motor que ya no sirve), la obsesión de demostrar que aún se es competente, y la tozudez propia de aquel que no quiere perder prestigio y estatus dentro de una sociedad materialista y elitista que discrimina y humilla.
La cinta es interesante tanto desde el planteo crítico como desde las formas del lenguaje cinematográfico donde vemos nuevamente en esta obra un manual del movimiento expresionista alemán.
Lamentablemente le encuentro algunas pegas, tales como que el filme es bastante exagerado en su tono dramático y por ello no es tan creíble en sus variantes. Y lo peor de todo es el inverosímil desenlace (impuesto o no), con el cual se quiere dejar nobles moralinas pero en forma grosera y sin cuidar la lógica.
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